11 lugares imprescindibles que visitar en Marrakech

Si estás pensando en hacer una escapada cercana, de bajo presupuesto, pero que a la vez sientas que te has tele transportado a un lugar totalmente distinto al tuyo, tu destino es Marrakech. Marrakech es una ciudad caótica, pintoresca y hermosa. La ciudad de los contrastes, los sabores y los olores. La ciudad de la cultura y el movimiento. Marrakech, la ciudad que no te dejará indiferente.
Mi viaje a Marruecos fue una escapada de cuatro días con estancia en Marrakech. Realmente Marrakech es un lugar rápido de visitar, por ello aproveché algunos días para hacer excursiones a otros destinos relativamente próximos. Así que, si estás pensando en hacer una escapada corta de fin de semana o de puente, Marrakech es la ciudad ideal. Aunque si, por el contrario, tienes pensado quedarte más días, no te preocupes, porque hay destinos cercanos preciosos donde escaparse un día.

Qué visitar en Marrakech

1. La Plaza de Jamaa el Fna, el núcleo de Marrakech

plaza Jemaa el Fna Marrakech

Seguramente, en todas las guías turísticas que hayas consultado veras como lugar principal esta plaza pintoresca, pero es que efectivamente es el foco principal de la ciudad. Jamaa el Fna es el punto clave hacia donde converge todo lo destacable de Marrakech.

La plaza es muy característica. Es como un gran mercadillo donde puedes encontrar todo tipo de singularidades: desde productos cosméticos, serpientes, monos, hasta dientes para comprar. Sí, has leído bien, he dicho dientes.

El movimiento de la plaza es constante, pero cuando llega la noche es un no parar. Al principio, contestas a todo el mundo. Al final, ya no respondes a nadie. Los más atosigadores son los vendedores de zumo; todos venden los mismos zumos al mismo precio, por tanto, no hay competencia. Así que te acercas a la primera parada que se te antoja, sin pensártelo demasiado. Pero cuando te aproximas, el resto de comerciantes de las otras paradas se ponen a chillar y a armar un gran escándalo para que sean ellos los escogidos y no sus compañeros. Hasta tal punto llegan a agobiar que al final la mejor opción fue no comprar zumo. ¡Realmente es una estampa muy folclórica!

• Ubicación: en el centro de la Medina de Marrakech

2. El zoco de Marrakech

Zoco Marrakech

Si vas a Marrakech y no entras en el zoco es como ir a la playa y no bañarte. Pasear por el Zoco es una auténtica aventura a la que tienes que ir mentalizado. Primero, por lo típico que se dice “yo no voy a comprar nada”, ten claro que algo caerá. Segundo, sé consciente de que te van a querer engañar con los precios, así que ¡a regatear! Que no te sepa mal, para ellos es un juego que forma parte de la compra-venta. Es divertido entrar en su juego, aunque a veces tendrás la sensación que has conseguido un pedazo de chollo y otras que contigo han hecho el día.
En el zoco encontrarás todo tipo de productos. Verás una gran diversidad de olores, colores, texturas, aromas y sonidos diferentes. ¡Es un espectáculo para los sentidos! Artesanías, ropa, frutos secos, alfombras y mucho más. Yo te recomiendo que compres los pastelitos dulces típicos que verás en varios escaparates para que vayas cogiendo fuerza entre parada y parada.

Ubicación: Comienza al norte de la plaza Jamaa el Fna

3. Madraza Ben Youssef, la escuela más importante de Marrakech

 

La Madraza es un tipo de escuela musulmana de estudios superiores. La Madraza Ben Youssef (1565) es la más importante de todo Marruecos, además de ser la más grande. Tiene 130 celdas que permitieron alojar hasta 900 estudiantes.
Lo que más me impresionó de la madraza de Marrakech fue el patio central, que tenía en cada uno de sus rincones unas bellas y minuciosas decoraciones. Pasear por todas las celdas es una visita que no te dejará indiferente, ya que te hará tele transportarte a cómo vivían y estudiaban en la época.

Ubicación: Place Ben Youseff de Marrakech
Horario: 9:00 a 18:00 horas
• Precio: 10 dirhams

4. Tumbas Saadies

Estas tumbas del siglo XVI no se reencontraron hasta el año 1917. Y no es de extrañar, ya que son un poco complicadas de localizar. Las Tumbas Saadíes se encuentran en el lado derecho de la mezquita Moulay El Yazid en el Kasba, el antiguo recinto amurallado de la medina en la ciudad de Marrakech.
Es una visita rápida de hacer donde podemos encontrar más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas, están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí. La zona más bella es la sala de las doce columnas, donde se encuentran los restos de los hijos del sultán Ahmad al-Mansur. La decoración es exquisita y la combinación de las doce columnas de mármol y el techo decorado de madera con relieves de oro hace que merezca la pena pararse a apreciar esta belleza arquitectónica.

• Ubicación: 800 metros al sur de Jamaa el Fna
• Horario: 9:00 a 12:00 horas y de 14:00 a 18:00
• Precio: 10 dirhams

5. El Palacio Bahía

En mi opinión, sin duda, el edificio más bello de Marrakech. Su color, su iluminación, su decorado y su arquitectura lo hacen único. A veces da la sensación que te encuentras en un precioso patio andaluz.
Es un conjunto de edificios y jardines de estilo árabe de finales del siglo XIX situado en la parte sur de la Medina. Y aunque las habitaciones y el harén no tengan objetos en su interior, la decoración de todo el palacio merece la visita.

Ubicación: 900 metros al sureste de Jamaa el Fna
• Horario: 9:00 a 16:30 horas/ 8:00 a 17:00 horas (viernes)
• Precio: 10 dirhams

6. Mellah, el antiguo barrio judío de la ciudad de Marrakech

Mellah antiguo barrio judío Marrakech

Normalmente, siempre antes de realizar un viaje me informo de los rincones que hay para visitar. Pero al antiguo barrio judío llegué por casualidad paseando por los alrededores de la plaza Jamaa El Fna. Y me encantó esta casualidad. Las calles tienen mercados a precios más baratos que el de los Zocos, pero, además, resulta mucho menos agobiante comprar por esta zona.
Aunque, lo más curioso es que no vi a ningún judío. Y es que por ello se llama antiguo barrio judío, porque actualmente sólo quedan dos centenares de judíos en Marrakech de aquella numerosa comunidad del siglo XVI, donde podíamos encontrar hasta 20.000.

7. Jardines Majorelle

Este colorido jardín botánico fue diseñado por el artista expatriado francés Jacques Majorelle en 1924. El jardín alberga especies vegetales de los cinco continentes, donde destaca su colección de cactus.
En Marrakech hay otros jardines conocidos, los de Menara, pero no los visité porque me aconsejaron que los Majorelle eran los más bonitos de la ciudad. Y la verdad, es que me quedé satisfecha con la decisión.
A diferencia de los jardines Menara en los jardines Majorelle encontrarás árboles frondosos, así que podrás disfrutar de un trocito de sombra en esta calurosa ciudad. Aunque, aconsejo a aquellas personas que hagan una estancia corta y no tengan tiempo de verlo todo, que quizá es uno de los lugares de los que se puede prescindir. Además de ser uno de los más caros.

• Ubicación: al noreste de la Medina
• Horario: Octubre- Abril: de 8:00 a 17:30 horas
Mayo-Septiembre: de 8:00 a 18:00 horas (viernes)
Ramadán: de 9:00 a 17:00 horas
• Precio: Jardines 70 dirhams
Museo de arte islámico: 30 dirhams
Menores de 12 años entrada gratuita

8. Alojarse en un Riad

Riad Calista Marrakech

Si vas a Marruecos, alójate en un Riad. Para mí fue una de las mejores y más auténticas experiencias de mi estancia en Marrakech. Los riads son pequeños palacetes árabes con un patio interior que se han convertido en hoteles.
Riad Calista me dejó más que satisfecha. No se encontraba en pleno centro de la Medina, pero tenía una ubicación ideal como para estar cerca de todo, pero a la vez como para estar lo suficientemente lejos para observar la parte de la Medina más pura. A medida que te alejabas de los alrededores de la plaza y te adentrabas camino al Riad, los turistas desaparecían y se veía la Medina más pura y tradicional: con comida, cultura y mercados locales.
El riad es muy acogedor y tranquilo. Y aunque por fuera parezca un poco descuidado, por dentro es realmente precioso. Además, tiene una pequeña piscina en el jardín que es ideal para relajarte después de haber estado todo el día paseando y visitando por Marrakech. Por no hablar de la amabilidad del trato del personal.

9. Mezquita Koutoubia

Mezquita Koutoubia

Uno de los edificios más inconfundibles de Marrakech es la mezquita Koutoubia. Mires donde mires siempre verás su minarete. La mezquita se inició en 1141 por el califa almohade Abd al Mu-min y es la más importante de todo Marruecos. Además de ser una de las más grandes del mundo árabe, con 60 metros de ancho y 90 metros de largo.
Si bien es cierto que está prohibida la entrada al interior a los no musulmanes, es muy interesante pasear por los alrededores, sobre todo cuando empiezan las llamadas a la oración. Una de las estampas más impactantes que vi durante mis días en Marruecos fue la de cientos de musulmanes agrupados alrededor de la mezquita rezando al compás de la música. A su alrededor, se podía observar sus mujeres e hijos comiendo palomitas, que compraban en los puestos portátiles, esperando ver el “espectáculo”.

Ubicación: 5 minutos andando de la Plaza Jamaa el Fna

10. Gueliz, la Marrakesh europea

La parte nueva es totalmente opuesta a la Medina tradicional: tiene tiendas de ropa de grandes y conocidas marcas y restaurantes mucho más occidentales. La parte nueva de Marrakech queda representada en las grandes avenidas Mohamed V y Mohamed VI.
Personalmente, no fue uno de los mejores lugares que vi, pero sí que me pareció realmente muy impactante el gran contraste que existe con la antigua Medina, situada a tan sólo 10 minutos en coche. Parece una ciudad totalmente europea. Y aunque parezca una zona lujosa, los precios siguen siendo económicos. Así que para ir a cenar una noche si estás cansado de comer la comida tradicional no está mal.

• Ubicación: alrededor de las avenidas Mohamed V y Mohamed VI
• Precio: Llegar en taxi cuesta unos 10 dirhams desde la plaza Jamma el Fna

11. Pasea por las calles sin destino alguno

Marrakech

Cuando viajo me encanta pasar una tarde simplemente caminando por las calles de la ciudad. En mi opinión es cuando descubres los mejores rincones, las tiendas más peculiares y las calles más bucólicas. Por supuesto, hay que visitar todos los edificios y lugares típicos mencionados anteriormente, pero también descubrir lugares nuevos que no te esperabas ni tenías planeado en una libreta.
En Marrakech encontré calles hermosas, rincones típicos y pintorescos, tiendas con productos artesanales a precios increíbles y marroquíes que me hicieron aprender considerablemente sobre la cultura árabe.

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